El municipio de Begur, en el corazón de la Costa Brava, posee una larga historia de la cual aún ahora encontramos claros legados arquitectónicos .El Castillo medieval, que preside el pueblo de Begur, fue construido como defensa durante la invasión musulmana, y aunque en 1920 fue destruido parcialmente, aún constituye un icono de Begur. También han quedado las torres de defensa que servían para vigilar la costa del ataque de los piratas del s.XVI. Destacan las granes y bellas casas coloniales construidas por los “indianos”, begurenses que marcharon a finales del s.XIX a las américas a probar fortuna, huyendo de la crisis económica del momento.
Las actividades históricas más importantes eran la pesca, la industria del corcho y la recogida de coral. Begur tiene una clara tradición marinera. Varias de las playas y calas eran antiguos barrios de pescadores, ahora reconvertidos en puntos de atracción turística, como por ejemplo Aiguablava, Sa Riera, Sa Tuna o Aiguafreda.
Begur, aunque en verano multiplica su población por diez, ha sabido conservar su aire marinero, sus calles irregulares y sus comercios familiares.
